🧭 BITÁCORA DE TRAVESÍA

ATV San Nicolás Extremo

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CERRO MERCEDARIO - 2011

CERRO MERCEDARIO - 2011

📅 10/11/2011 ⚙ DIFICULTAD: ALTA 👥 15 PILOTOS 👁 Visitas: 26

👥 Nómina de pilotos

Fernando Sosa Luis Cicerchia Abel Gaggino Catriel Joaquin (moto) Sebastian Marcelo - Correntino Alejandro Serenelli Mariano Marco Gianni Casteli AntonioFerrieri Emilio Guia - Camioneta de apoyo

📝 Relato de la travesía

A los pies del Aconcagua y el Mercedario Muchas travesías realizamos en la hermosa provincia de Mendoza, en motos, cuatris, a lo largo de más de una década en esta apasionante actividad, pero una gran deuda pendiente era, sin lugar a dudas, poder unirla con San Juan, recorriendo la zona de los colosos de América, el Aconcagua, 6959 msnm y el Mercedario, 6770 msnm. El desafío estaba planteado, el jueves 10 de noviembre a las 03.00 hs. partió el equipo ATV SAN NICOLÁS extremo, en el bus adaptado para tal fin, como siempre “El Cachape”, con destino, esta vez, a la hermosa ciudad de Mendoza, donde arribamos a las 17.00 hs., luego de reventar una goma del tráiler, también como siempre. Una vez en el destino base, nos reunimos con el resto del equipo, procedentes de Rosario y Córdoba, para completar los 15 integrantes, que llevaríamos adelante esta larga y exigente travesía. Luego de la cena de apertura, el equipo se retiró a descansar, pero esta intención se vio comprometida cuando las primeras dificultades de la travesía decidieron no esperar que la misma comience. Con sorpresa recibimos la novedad de que el cuatri de Marcelito no funcionaba correctamente. Después de varios intentos sin éxito por reparar la falla, consultamos telefónicamente con un mecánico, quien nos aseguró que a primera hora de la mañana estaría presente en el lugar. El viernes 11, temprano, luego de una noche larga que algún piloto usó para rezar, Dios, haciéndose eco de tantas plegarias, puso al mecánico pródigo ante nuestros ojos, que solo descendió de su camioneta 4x4 con un maletín, lo que me hizo pensar en un momento que al cuatri habría que operarlo. Lejos de coincidir con los diferentes diagnósticos que se escucharon la noche anterior, el idóneo atacó directamente al cerebro, o sea, a la computadora del vehículo, lo que motivó la opinión de los más pesimistas, que hablaban de conseguir un poni para atar delante del cuatri. Pero el alma nos volvió al cuerpo cuando, no más de 15 minutos después, se escuchó entre los curiosos que rodeábamos la situación: “pone en contacto y dale arranque...”. En ese momento todo parecía un retiro espiritual, hasta que irrumpió el grueso estruendo de los dos cilindros del poderoso Kawa 700 en una armonía casi musical. Luego de convencer a más de uno de que no podíamos llevar al mecánico con nosotros, nos sacamos la foto de rigor y el grupo se puso en marcha. Una mañana soleada y templada nos conducía por una senda pedregosa; no era de difícil tránsito, solo tenía subidas y bajadas con mucha inclinación, que hacían que la huella se desdibujara hasta desaparecer por completo. El mágico entorno se apoderó de todos nuestros pensamientos. Parecía otro planeta, con una realidad muy diferente. Todo este cuadro estaba celosamente custodiado por el más grande, el imponente Aconcagua, con su inmaculado vestido blanco, sobresaliendo del resto. Subiendo por el cordón del Tontal, nos conduciría luego de 190 km a la localidad de Barreal, en San Juan, donde pasaríamos la primera noche. Esta etapa era realmente larga, por lo tanto tendríamos que mantener, dentro de lo posible, un ritmo sostenido, sobre todo para evitar el Viento Zonda, que sabíamos que soplaba muy fuerte después del mediodía. Queríamos ya encontrarnos, en descenso. Finalmente, al promediar la tarde, pasamos por la Pampa del Leoncito, majestuoso lugar, cuna del automovilismo argentino, ubicado a escasos kilómetros de Barreal, donde nos esperaba una hermosa y tranquila posada, que cuando nos instalamos, contaba Antonio, que el señor que nos atendía, su propietario, un hombre mayor y escurridizo, era don Ricardo Zunino, piloto de Fórmula Uno por la década de los 70, a quien Bernie Ecclestone, dueño del equipo Brabham, en persona, llamara para sustituir al famoso Niki Lauda. Un lujo, un privilegio, sobre todo para los fanáticos seguidores del automovilismo. Muchos lugares fantásticos y sorpresas nos había dado el primer día de esta larga etapa. El sábado, si bien recorreríamos 130 km, no sería fácil, teniendo en cuenta que ascenderíamos a 4400 msnm. Esta dura prueba no daba respiro, por eso cuando se coordinó la travesía, se programó dormir siempre en hoteles. Era fundamental comer y dormir bien para estar a la altura de las exigencias. Con otra sorpresa nos recibió la mañana del sábado: un neumático que reparamos la noche anterior, producto de una gran rotura por las filosas piedras flojas, amaneció en llanta. Esto motivó que nuestro experimentado piloto, Kuquin, tenga que perder el día para conseguir repararlo; no es fácil en esos lugares. Promediando la mañana, el ascenso era constante. Algunas nubes nos mantenían un poco preocupados. Las empinadas subidas ponían a prueba a todas las máquinas; no era momento de dar ventajas. Los pilotos, utilizando las marchas más bajas en doble tracción, no sobraba nada. La falta de aire, el terreno y los cuatris cargados son las pruebas más duras para un equipo de estas características. La silueta del Aconcagua había dejado de presenciar nuestros esfuerzos, pero al noroeste ya aparecía el otro, el tercero de toda América. En adelante sería el Mercedario el que acompañaría con su presencia nuestra marcha. Por la tarde, la nubosidad aumentaba lentamente, pero en descenso ya no era tan preocupante. Con algunas demoras por roturas de neumáticos, seguimos hasta encontrar el lecho de un río. El sol también estaba cansado y nos estaba dejando. Nuestro camino, en ocasiones iluminado ahora por los relámpagos, era un paisaje nocturno, con algunos hilos de agua que esporádicamente tapaban nuestros neumáticos; un entorno atrapante, diferente, que no le daba licencia a la adrenalina, ahora por el temor de que crezcan los ríos. No sabíamos si arriba estaba lloviendo mucho. Finalmente, la suerte, integrante fundamental de todo equipo, nos dio una mano. Esperó que llegáramos a la pequeña localidad de Los Berros para descargar el fuerte aguacero, donde, según algunos moradores del lugar, solo llueve una o dos veces al año, y tenía que ser justo esa noche. Pero bueno, hace bien a la fauna y a la flora del lugar, como también mantiene activos a los amigos, que tuvieron que pasar la noche sacando agua de las cabañas, que por momentos parecían tripulantes del legendario “Titanic”. El domingo, último día de nuestra travesía, nos recibe con otra sorpresa: no quedaba combustible en el pequeño poblado. Luego de dar algunas vueltas y pagar a un médico sobreprecio, pudimos llenar nuestros tanques para continuar el viaje. Un camino bien marcado por el paso del Dakar prometía una etapa con buen ritmo. Pasado el mediodía nos detuvimos a comer. La nubosidad que nos acompañó toda la mañana dejó caer algunas gotitas que alcanzaron para que nos tengamos que poner los equipos de agua. Un rato más tarde, después de escuchar los chistes de nuestro humorista oficial cordobés, Emilio, las tímidas gotitas estaban raras. Sí, se habían transformado en agua nieve, y luego en nieve que tiñó todo el paisaje de blanco. Mientras los pilotos tenían que moderar la velocidad, el suelo ya no era confiable, la visibilidad disminuía conforme la nevada se afirmaba. Parecía mentira lo que estábamos presenciando un 13 de noviembre. Era la sorpresa de despedida de una travesía que abundó en adrenalina y taquicardias. Teniendo en cuenta que el equipo ya había estado antes en situaciones como esta, extremando las medidas de seguridad, comenzamos el complicado descenso, que como siempre, metro a metro la altura va cambiando el clima y el paisaje. Por la tarde del domingo, ya en los valles, la nieve en estado de lluvia nos acompañaría un rato más, hasta llegar nuevamente a Mendoza. Sorpresas, adrenalina, mariposas en nuestros estómagos, fueron el factor común de otro resumen para los lectores de “El Mirador” de la aventura extrema de este equipo, que tiene como pasión llegar a los lugares más alejados y de difícil acceso de nuestro país, con la ayuda, siempre, del amigo que nos guía, desde no tan lejos. El viaje de regreso comenzó en forma inmediata, como siempre con Gianni, nuestro piloto oficial al timón del Cachape, que poco le gusta delegar. Otros, como Joaquín, se aferraron a las camas en un estado de invernada. Pasado el mediodía del lunes arribamos a San Nicolás para comenzar otro tipo de travesía más complicada, la de todos los días. Informe 3° etapa: ATV San Nicolás Extremo. Arriba, la nevada continuó, quedaron atrapadas 4 camionetas, 5 cuatris y una moto. Los pilotos, oriundos de La Pampa, pasaron la noche en las chatas, fueron rescatados por Gendarmería al otro día a las 11.30. Todos ilesos, el total de nieve caída superó el metro de altura. Publicó un diario local de Mendoza.

📸 Fotos

Foto de CERRO MERCEDARIO - 2011
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