MISIONES - LA RUTA DE LA SELVA - 2012
📅 28/10/2012
⚙ DIFICULTAD: MEDIA
👥 15 PILOTOS
👁 Visitas: 25
👥 Nómina de pilotos
1-Fernando Sosa
2-Gabriel Hipolito
3-Luis Cicerchia
4-Dario Giagnorio
5-Walter Montenegro
6-Marcelo Asenjo
7-Abel Gagino
8-Alejandro Sereneli
9-Sebastian Deslumbila
10-Catriel
11-Marcelo ( correntino )
12-Fernando Rossi
13-Mariano Marco
14-Gonzalo Espindola
15-XXXX
📝 Relato de la travesía
ATV eXtremo en Misiones
Solidaridad y travesía por la Ruta de la Selva
Hoy y durante tres días vamos a compartir una nueva travesía de ATV extremo, en este caso un recorrido por la provincia de Misiones que además de la aventura se le agregó una finalidad solidaria y de intercambio cultural. Como ya es una tradición reviviremos este viaje a partir del relato de Fernando Sosa “El Mono”.
ATV San Nicolás eXtremo es una organización sin fines de lucro que desde hace varios años organiza y lleva a cabo travesías en motos y cuatriciclos planteando rutas que constituyen un desafío y en muchos casos para acceder a lugares muy poco frecuentados por el ser humano.
En esta ocasión Fernando Sosa, “El Mono”, nos relata todos los acontecimientos de una nueva travesía, en este caso “La Ruta de la Selva” en Misiones, realizada desde el 25 al 27 de octubre de este año. Vamos al relato de Fernando:
La previa
“Un gran esfuerzo de organización y una consigna solidaria, fueron el resorte para que ATV SAN NICOLÁS eXtreme, emprenda una travesía diferente. Si bien es norma del equipo llevar donaciones a muchos de los destinos, esta vez, con la ayuda de la gente de San Nicolás, redoblábamos el compromiso, viajando a Misiones con una tonelada en alimentos, las bodegas del bus llenas de ropa, insumos de librería y algo muy especial: llevaríamos a la Iglesia Nuestra Señora de Candelaria, antigua capital de las Misiones Jesuíticas, una imagen réplica de la Virgen del Rosario de San Nicolás” que el sábado 13 de octubre había recibido su bendición en el Santuario.
En el marco de gran expectativa, el martes 23 de octubre, a las 22.00 en punto, se ponía en movimiento nuevamente el “Cachape”, nuestro selectivo motor home, pero ahora con destino a la hermosa ciudad de Posadas, con previa parada intermedia en Rosario para levantar a nuestros amigos Gonzalo y Mariano.
Ya con los 8 pilotos y cuatris a bordo, comenzaba la travesía más complicada, la de evadir todos los piquetes que cortaban el acceso al puente Rosario Victoria por algún reclamo que nunca nos enteramos en qué consistía.
En un acto desafiante, nuestro amigo Mariano, alegando conocimientos de paisajes y recovecos de la zona, toma el comando del bus de la muerte “el tráiler” y luego de algunas curvas muy cerradas que al “nuevo” se dobló al medio para poder entrar, logró burlar los piquetes llegando al peaje del emblemático puente, donde nadie entendía de dónde habíamos salido, pero en fin, ahí estábamos y ahora sí, con rumbo a Posadas.
Alrededor de las 15.00 del miércoles, con un hermoso día, estábamos llegando a destino. Luego de instalarnos en las cabañas, nos esperaba en el canal de televisión local el Sr. Atilio Cantaluppi, periodista, conductor del programa Somos Aventura y coordinador de nuestro viaje en la provincia de Misiones. Luego del programa en vivo, fuimos a nuestra cena de apertura de la travesía.
Los últimos integrantes del equipo ya estaban con nosotros y el asado humeante invitaba a sentarse en la mesa, los 15 pilotos, Atilio, el profe Sergio, que nos cargó todos los itinerarios en los GPS’s, el Indio y su hijo Matías que manejaron la chata 4x4 de apoyo, un verdadero despliegue de gente profesional para que esta travesía pueda ser posible.
El infortunio
Todos los detalles tienen que ser revisados al máximo para no darle la más mínima oportunidad al infortunio, que siempre está al acecho, esperando que cometamos el descuido más pequeño, para aparecer y sacarse la careta.
Luego de la cena, cuando nuestro piloto Catriel se dispuso a acomodar su UTV para dejarlo listo para la partida, en una infortunada maniobra perdió el control de su máquina por un instante, pero fue suficiente para que sufra un golpe en su brazo derecho. La atención de nuestro médico Walter, como siempre, fue inmediata, y el diagnóstico determinante: no habría travesía para nuestro joven piloto de Rosario.
El jueves, luego del desayuno, nos disponíamos a comenzar la travesía, pero no se había ido, todavía estaba con nosotros, sí, el infortunio, como yo lo llamo, nos había esperado pacientemente toda la noche, como lo hace siempre que quiere alimentarse de una nueva víctima, que ahora era el cuatri de Marcelo, que no funcionaba.
Luego de algunos primeros auxilios, decidimos dejarlo en un mecánico y el piloto seguiría en la camioneta de apoyo, la suerte estaba echada y la función debía continuar.
No hay GPS que valga
Balizados por nuestra camioneta y un móvil de la policía de Misiones, la formación de cuatris en hilera fue dejando atrás la gran ciudad de Posadas, para entrar en caminos de tierra roja, que de a poco se alejaban de los grandes centros poblados.
Misiones nos propone una travesía de otras dimensiones, selva, sierras y unos paisajes que no se pueden encontrar en otro destino. Un clima muy amigable nos hizo cambiar nuestros equipos de supervivencia de alta montaña por remeras, el tubo de oxígeno que llevamos habitualmente a la cordillera por una dotación mayor de agua potable.
Un primer día recorriendo caminos por donde pasa el Rally de Misiones, una vegetación exuberante, colores, fauna, realmente un lugar muy pintoresco que luego de pasar por parajes aislados, que con mucha sorpresa, los lugareños advertían el paso de nuestras máquinas, nos dejaría en la localidad de Aristóbulo del Valle en manos de Alberto, guía práctico de la zona, que ya tenía previsto el alojamiento y la cena para el equipo.
La lluvia de la madrugada había preparado una mañana de viernes excelente para los pilotos amantes del barro, por lo tanto, temprano, el equipo salió a buscar aquello que tanto esperaba, selva y pantanos, donde las eslingas y las 4x4 tomarían ahora el protagonismo de la escena.
Con dificultad se avanzaba, nuestro guía idóneo y conocedor de la zona nos proporcionaba seguridad, que por primera vez no nos daba el GPS. Nunca en los años que voy a las montañas había visto que un instrumento, por momentos, se quede sin señal. Esto ocurre solamente en cuevas o selva muy espesa, donde el aparato pierde vínculo con los satélites y entra en confusión.
Estas situaciones son las que me recuerdan que los equipamientos y los instrumentos, aunque sean de alta calidad, en este tipo de travesías siempre son complemento y nunca sustituto de la experiencia humana.
Un indeseable encuentro
Por la tarde, ya en caminos aunque barrosos, pero más abiertos, hicimos un descanso, pero no fuimos los únicos que elegimos ese hermoso lugar. También nuestro amigo Marcelo advierte la compañía de una pequeña y colorida víbora coral.
Creí que se me paraba el corazón, y cuando nuestro amigo, oriundo de Corrientes, la agarró de la cola para mostrarme que generalmente no se dan vuelta para inyectar el veneno letal que poseen, sentí pánico, asfixia, sensación de infarto, sofocón, perdí el habla y algunas cositas más.
Cuando me recuperé un poco, balbuceando, le pedí que retire ese animal de mi vista. Apiadándose de mí, colocó el ofidio en el piso, esta retomó su camino, muy tranquilamente.
Avanzado el atardecer, llegábamos a Jardín América, pequeña pero hermosa ciudad, donde despedíamos a Alberto Chaicosqui, nuestro guía de Aristóbulo del Valle, que a esa altura ya era un amigo.
Nos dejaba ahora en manos de Marcelo Arteta, el joven que en adelante nos guiaría hasta nuestro destino final, la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria”.
📸 Fotos