CHAMPAQUI - 2011
📅 29/11/2010
⚙ DIFICULTAD: ALTA
👥 8 PILOTOS
👁 Visitas: 17
👥 Nómina de pilotos
Mariano Marcos
Santiago Ventemiglia
Alejandro Sereneli
Antonio Ferrieri
Luis Cicerchia
Pablo Bonelli
Gabriel Hipolito
Fernando Sosa
📝 Relato de la travesía
Cerro Champaquí por Quebrada del Condorito
Con motivo de un nuevo desafío, esta vez, ocho integrantes del equipo ATV SAN NICOLÁS Extremo, el viernes 29 de octubre por la tarde, salieron con destino a la ciudad de Villa Carlos Paz.
Luego de un viaje demorado por un par de accidentes ocurridos en inmediaciones de la localidad santafesina de Arroyo Seco y otro en la zona de Oncativo, Córdoba, que obligaron al equipo a desviar y continuar hasta Córdoba capital por la vieja Ruta 9, esto no impidió que llegáramos a Carlos Paz tarde, pero seguro, a la sagrada hora de la cena.
Luego de una prolongada sobremesa, fuimos a descansar, ya que el sábado no era un día fácil. El cerro más alto fuera de la Cordillera de los Andes esperaba por nosotros y, si dificultades es lo que buscábamos, el Champaquí prometía darnos en abundancia.
Del Cóndor al Champaquí es una ruta predeterminada que figura en nuestros GPS, que muchos enduristas extremos usan para entrenar. Pero claro, el buen descanso estaba garantizado en el hotel que nuestro querido amigo Mariano había reservado, salvo por un pequeño detalle que se escapó a último momento: a las 05.00 de la mañana comenzaron a retornar los primeros de los 160 jóvenes que se encontraban de viaje de estudio alojados en el hotel.
Pero veamos el lado bueno de las cosas: mejor así, porque de entrada pensé que era un terremoto.
A las 09.00 del sábado, después del desayuno, como estaba previsto, continuamos viaje con destino al paraje denominado El Cóndor, donde haríamos base para comenzar nuestro corto pero difícil desafío de dos días.
En esta oportunidad nos guiaría Mariano, que ya había hecho esta ruta con anterioridad y que, con los antecedentes de la reserva del hotel, rezamos que esta vez tenga un poquito más de suerte.
Minutos después de las 11.00, los seis cuatriciclos y las dos motos comenzaron a rodar en esa mañana ventosa, fría, pero con un sol imponente que prometía acompañarnos todo el fin de semana.
Pero claro, la que no prometió acompañarnos fue la suerte de Mariano, que no demoró mucho tiempo en pinchar una goma de su moto. Hay que tener en cuenta que los neumáticos de las motos tienen cámara, que las hacen más difíciles de reparar.
Luego de varios intentos por solucionar el problema, la sentencia fue determinante: la moto quedó en un puesto de montaña hasta el regreso y el amigo continuó como pasajero de los cuatris.
Kilómetro tras kilómetro, el gigante, de a poco, iba mostrándonos las primeras armas de seducción, esas que utiliza para convocar a tanta gente, a tantos aventureros que, sin tener alguna explicación, se sienten atraídos.
Y por distintos caminos: desde Villa Alpina haciendo trekking o cabalgatas, desde Los Linderos o, como nosotros, desde El Cóndor, atravesando la Quebrada del Condorito.
Distintos caminos, distintas formas, pero una misma pasión: naturaleza, ecología y trabajo de equipo, todas características fundamentales para esta actividad que hace una década nos une.
Pasado el mediodía, antes de que el terreno se ponga más dificultoso, paramos a almorzar. El destacado del día fue, sin lugar a dudas y por unanimidad, el amigo Antonio, que empezó a sacar cosas ricas de su bolso, desplazando momentáneamente a Pacucho, que hasta ese momento tenía la mención especial.
Claro que este último no se quedó callado y, en su defensa, alegó con justa razón que las latas de cerveza que Antonio llevó no estaban bien frías y que, además, se olvidó el mantel.
Luego de un breve descanso, la caravana se puso nuevamente en movimiento. El cerro, de a poco, nos iba complicando el camino.
Nuestro destino era el refugio de Doña Sahara, una señora mayor que vivió toda su vida en esos lugares junto a sus hijos y que de esa zona nadie conoce mejor que ella.
El piso de piedra seco le daba una singular adherencia a nuestros neumáticos, casi al punto de utilizar en muy pocos lugares la doble tracción de los cuatris, salvo en los pasos más complicados del recorrido donde, además, era necesaria la asistencia de todo el equipo para no correr riesgos innecesarios.
Mientras, las maniobras más complicadas y los paisajes más exóticos eran grabados por la lente de la cámara de Pablo, fotógrafo oficial del equipo que desde hace un largo tiempo nos deleita con la calidad de sus fotografías, documentando a su vez todas las travesías y desafíos que el equipo realiza.
Bajo la celosa custodia de un cóndor que nos sobrevolaba, el atardecer empezaba a cambiar la perspectiva del paisaje.
Nuestro destino, a lo lejos, ya se dejaba ver cada vez con más claridad. Sí, cruzando el río, estaba el refugio tan esperado por todos.
La apasionante pero intensa jornada había dejado profundas huellas de cansancio en todos nosotros, pero nada que no se pueda solucionar con una buena ducha con termotanque a leña, una bolsa de dormir y un asado que uno de los hijos de la patrona, Doña Sahara, con mucha maestría nos preparó.
Luego, la noche nos trajo un cielo con millones de estrellas y, lejos de los 160 estudiantes que volvían del boliche, esta noche sí prometía paz y tranquilidad para obtener el descanso que tanta falta nos hacía.
La mañana del domingo, la paz del inmenso cerro y el mate cocido con pan eran componentes de una divina obra de arte.
Luego del desayuno, alistamos los equipos y a las 09.00 emprendimos nuestro regreso.
En la jornada anterior el ascenso lo hicimos por el denominado “Mal Paso”, pero el descenso lo haríamos esta vez por otro llamado “El Peor Paso”, que a su vez agregaría el componente de un poco de barro.
Poco, pero suficiente para que un representante del equipo, quizás el más valiente, transformado en un audaz jinete montado en su caballo de hierro, no titubeara ni un segundo en tomar posición para atropellar al fangoso enemigo, mientras desde los costados bajaba el aliento de todo el resto del equipo que aclamaba:
“Kuquín... Kuquín... Kuquín...”
Luego del enésimo intento por doblegar al imbatible oponente y ya sin los tan estimulantes gritos de aliento, nuestro intrépido jinete cayó abatido ante los últimos recursos de la ayuda externa.
Valga esto como graciosa anécdota, pero en honor a la verdad, nuestro experimentado piloto ha pasado por duros desafíos como este en otras oportunidades y nunca con la ayuda de la doble tracción.
Al mediodía, casi en forma automática, la flota se detiene y el despliegue gastronómico vuelve a tomar el centro de la escena.
Los comentarios y reflexiones que, en algunos casos, toman formas de sugerencia en un intento deliberado de comprar al cronista con algún chocolate o trago de alguna bebida espirituosa, con el fin de que el mismo omita narrar algún hecho o acontecimiento determinado en el diario de viaje.
Pero, en honor a la libertad de prensa y por respeto a los lectores de El Mirador, solo la verdad inalterable será plasmada en las hojas del prestigioso medio gráfico.
Asimismo, también es justo mencionar a Santiago, que logró sortear todos los obstáculos del difícil trayecto con una moto de baja potencia para este tipo de exigencias, o también a Gabriel, que ha demostrado dominar el arte de las maniobras más complicadas en cámara lenta.
De esta manera fuimos completando el duro descenso. Los rastros se fueron transformando en huellas y estas, en sendas que nos condujeron al lugar donde habíamos dejado el día anterior la moto de nuestro guía.
A las 15.00, todos los integrantes del equipo, nuevamente en el paraje denominado El Cóndor, dábamos por terminado el desafío.
El imponente cerro, esta vez, nos había permitido el acceso, pero estaba claro que lo más difícil del viaje, sin duda alguna, fue emprenderlo con la ausencia física de nuestro amigo.
Integrantes
- Mariano — Kawasaki 250 (moto)
- Santiago — Honda 250 (moto)
- Pacucho — Suzuki 450
- Antonio — Yamaha 700
- Kuquín — Honda 420
- Pablo — Honda 350
- Gabriel — Honda 420
- Mono — Honda 420
Datos de la travesía
Dificultad: Alta / técnica
Kilómetros recorridos: 140 en dos días
Accidentes: 00
Fallas mecánicas: 00
Pinchazos: 02
Abandonos: 01 — Moto por rotura de cubierta. El piloto continuó en cuatriciclo.
Agradecimiento final
Especial agradecimiento de todo el equipo de ATV SAN NICOLÁS Extremo a Revista El Mirador, por permitirnos llegar desde hace tiempo con nuestras historias de viajes a tantos lectores de ese prestigioso medio gráfico de nuestra querida San Nicolás.
📸 Fotos